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domingo, 31 de octubre de 2021

MANRIQUE EVOCA HEROICAMENTE LA LIMA QUE SE FUE…

"La Crónica" 23 de abril de 1912


    Gracias al  altruismo de nuestro gran amigo Carlos Cerquín Hidalgo que me permite el acceso a su impresionante colección de cancioneros, puedo compartir con ustedes esta interesante entrevista publicada en el cancionero "Voces en Ondas Nº 2" entre setiembre u octubre de 1937 aproximadamente. En la entrevista se destaca la estrecha relación que tenían Montes y Manrique con los miembros de La Palizada.

Voces en Ondas Nº 2 – setiembre u octubre de 1937
Colección Carlos Cerquín

 El polvo del camino no ha manchado aún el viejo pantalón del infatigable luchador que se llama César Augusto Manrique, el popularísimo compañero de Eduardo Montes. Ambos a dos, como dicen las comadres de medio pelo, popularizaron nuestro folklore en el ambiente aristocrático de New York.

¡El viejo pantalón de César Augusto! Raído y ajeringado, lleva en su trama la memoria de mil aventuras y el compás de cien canciones.

Es un pantalón de fantasía, de tela fina y corte aristocrático. Es un pantalón estrecho que envuelve piernas adelgazadas por ímprobas caminatas o movidas marineras. Es un pantalón Pulcro, que dibuja la escuálida pantarrilla, se arruga en las corbas y singulariza a su afortunado dueño. Es un pantalón que delinea con precisión la personalidad de César Augusto Manrique. Viejo ya, Manrique conserva toda la prestancia de sus años mozos. Tiene un don especial para la charla. Es ameno y entretenido. Tiene sal y pimienta. Criollísimas expresiones salpican su parla, más criolla y pura que el estrecho pantalón que el polvo del camino no ha podido macular; más brillante que las gastadas botinas, lustrosas y bien cuidadas, en que a menudo contempla su faz arrugada, pero siempre risueña y expresiva.

César Augusto es en la actualidad empleado del Municipio capitalino. Todas sus glorias pretéritas se pierden allá en un rancho grande, entre residuos y desperdicios; todas sus ilusiones van al horno crematorio, diríase que para enaltecer o dignificar todo lo que nos es odioso. ¡Así es la vida! ¡Triunfo y sinsabor! ¡Éxito y fracaso! Un eterno balanceo en que ciertamente, no siempre se ve la mano de Dios. César Augusto con sus estrechos pantalones y sus botinas bien lustradas, es una preciada joya. Tiene alma de artista y singular don de gentes. Es risueño y bien humorado, asequible y cariñoso. ¿Por qué la fortuna ha sido injusta con Manrique? ¿Por qué las Autoridades no han acudido en auxilio de quién ha sido nuestro mejor propagandista en el extranjero? Difícil y peligroso es profundizar en el particular. Y, por otra parte, no tenemos el propósito de enfrascarnos en temas que no concuerdan con la índole de nuestra Revistilla. Por ello, vamos, simplemente, a referir la interesantísima charla que sostuvimos ayer con César Augusto.

Fue en su oficina del Camal Viejo en donde entrevistamos a César Augusto. Y después de los saludos de ordenanza, le pedimos noticias de Eduardo Montes, su compañero de aventuras. Nuestro interlocutor sonríe con benevolencia y responde:

 Mi viejo amigo, compañero inseparable de mis años juveniles, noble y leal camarada. Que la suerte le sea propicia.

—¿Qué nos dice Ud. de su celebérrimo viaje a Estados Unidos?

—Recuerdo todas sus incidencias, como si hubiera sido ayer. Nos embarcamos en el "Urubamba" el 28 de agosto de 1911 y llegamos a New York el 20 de setiembre. Tomamos alojamiento en el hotel "Jirohouse" y confiados en la semana de descanso que nos dio la Casa Columbia, nos dispusimos a conocer la urbe. ¡Qué portento de ciudad! ¡Es algo realmente prodigioso!

—¿Qué cosa le causó mayor impresión?

—Todo, absolutamente todo; pero de, manera especial un paseo a Conney Island. Temía volverme loco; pero salí ganancioso porque perdí la nerviosidad. Se trataba de la casa embrujada, el automóvil vertiginoso, los aterrizajes violentos, etc., etc. Uds. conocen tales diversiones pues durante las festividades del Centenario Nacional hicieron las delicias de grandes y pequeños.

—¿Cuántos discos lograron imprimir?

—195 en el curso de tres meses. Fue, en realidad, un gran negocio para la Casa Columbia. Cada disco valía diez soles y recorrió todo el mundo. No exagero en lo menor.

—¿Gustó nuestra música en la Gran República?

—Muchísimo. Los gringos, tan aficionados a la música alegre y bulliciosa quedaron enamorados de la marinera. Voy a referirles una anécdota. Cierto día, todo el personal de la Casa Columbia se dio cita para escucharnos e invitó a sus relacionados y amigos como si se tratara de un gran acontecimiento. Pero no les satisfizo la música solamente. Querían espectar el baile: Y nos obligaron a bailar fuerte y parejo, alentándonos con ensordecedores gritos y aplausos. Aquello parecía una casa de orates. Desde luego queda entendido que nuestros originales amigos, con ese espíritu práctico que les caracteriza, nos agasajaban a porfía para levantarnos el ánimo y darnos mayores bríos. Terminada la jarana, tuvimos que recluimos. El baile nos había agotado y las sendas copas de whisky amenazaban hacernos perder el equilibrio.

    —Llegados a Lima, debutamos en el "Olimpo". Fue un éxito clamoroso.

    —¿Su estrecha amistad con Eduardo Montes ha sufrido interrupción alguna vez?

    —Jamás hemos tenido un disgusto. Siempre nos hemos considerado como verdaderos hermanos y no es extraño, dado que Montes se distingue por su caballerosidad y corrección.

    —¿Hace mucho tiempo que no cantan para el público?

    —Varios años. La edad ejerce decisiva influencia. Mata el entusiasmo, aniquila las energías. Y una sonrisa entre amarga y burlona vaga por la faz marchita de Manrique, quien continúa:

    —Ciertamente, la suerte no ha sido muy buena con nosotros. Estamos viejos y pobres después de una lucha agotadora. Hace poco tiempo quisimos cantar en Radio Grellaud; pero por diversas circunstancias, nos falló el plan. ¡Nueva manifestación de la mala fortuna!

¡Qué le vamos a hacer! Precisa tener paciencia y resignación. Necesario es consolarse con el recuerdo de mejores tiempos. Evocando nuestra mocedad. Cuando éramos solicitados para divertir a gentes más felices que nosotros!

    —Hablemos de cosas más alegres, señor Manrique. La vida o corta...

—En efecto. Pero la juventud es más corta aún y, por ello, se aconseja gastarla bien lo que a mí respecta, puedo decir que no la he gastado del todo mal. Más, desgraciadamente se agotó ya ese divino tesoro.

    —Conviene ser optimista. Recordemos. Con razón se dice que recordar equivale a vivir dos veces. Cuéntenos algo. Los reyes de la jarana deben haber corrido muchas y muy interesantes aventuras. Algo de amor…

    —interesantísimo es el tema, en realidad. Pero mejor es olvidar, El amor, el dinero y el vino enloquecen a la juventud. Y cuando se aleja la mocedad y escasea el dinero, el amor sabe a hiel y a acíbar el vino.

He tenido infinitos amoríos como es natural pero sin mayores consecuencias. El único caso serio fue mi matrimonio con la difunta compañera de mi vida. Hace doce años que la pobre se fue para siempre, dejándome dos hijos para consolarme de su ausencia. El mayor está casado. La segunda me acompaña y es la conjunción de todos mis amores.

Voces en Ondas Nº 2 – setiembre u octubre de 1937
Colección Carlos Cerquín

    —¿Qué nos dice de la vieja y brava bohemia  

    —un grupo encantador de muchachos entusiastas y enamorados. El cabezón. Pastor, Karamanduca Ayarza, Aurelio Raygada eran nuestros inseparables compañeros. ¡Cuánta verbena hemos corrido juntos! ¡Cuántas frases de almíbar hemos deslizado al oído de criollas entre complacientes y presumidas! ¡Cuántas ilusiones! ¡Cuántos desengaños! Pastor, el recordado "León de Mármol", era el guapo de la pandilla. Por quítame allá esas pajas se liaba a mojicones con el más pintado. Karamanduca era el entusiasmo hecho carne. Siempre tenía una iniciativa feliz, una encerrona en perspectiva. Raygada completaba el quinteto y hacía gala de un carácter afable y cariñoso. ¡Sublime contraste! Los más opuestos caracteres ligados estrechamente por el ansia de hacer agradable la vida.

    —¿Y Ud., señor Manrique?

    —Siempre igual. Procuraba conservar a todo trance mi jovialidad. Y cuando el cabezón Pastor crispaba los puños y hablaba de su innegable hombría, o cuando Karamanduca requería el "charqui" (el charqui es el revólver), que en previsión de alguna contingencia llevaba siempre descargado, yo me ponía a buen recaudo. Aprecio en mucho le integridad de mi fisonomía. Ya la experiencia me enseñó a ser precabido, pues en más de una oportunidad por meterme a apaciguar a dos pleitistas, he salido mal parado. Son gajes del oficio...

    —¿Le gusta el tango?

—Que tango ni que tango,

cuando un limeño está en turca

no hay más tango que el cajón". 

Yo soy criollo y he cantado innumerables marineras y boleros. Quiero las cosas de mi tierra.. Y ahora, como estoy viejo,

"Ya me voy a retirar

a vivir corno ermitaño

y si he vivido mi desengaño

¿que más tengo que aguardar? 

Y ante el asombro de sus compañeros de trabajo, la voz de César Augusto se eleva potente, mientras sus nudosos dedos tamborilean en una silla.

     —Que vengan mis compañeros Karamanduca, y Raygadita. Y saldremos en son de farra con todos los bríos de nuestra perdida juventud. "¡Allá va la bala por los callejones!", como decía Ayarza.

Pero esto no puede quedar así amigos. Acompañadme a la esquina y beberemos media mula a la salud y la gloria de todas las mujeres bonitas. Ahora me siento joven otra vez. Uds. me han contagiado su entusiasmo y alegría. ¡Qué viva la juventud! ¡Honor y gloria a las morenas zandungueras y al claro de mi tierra.

"Arza, vamos a beber,

Arza, arza que te han visto:.... , que gritaba el cabezón.

Momentos después, el cronista hastiado de Baco, se echaba en brazos de Morfeo.

 

Voces en Ondas Nº 2 – setiembre u octubre de 1937
Colección Carlos Cerquín

sábado, 16 de octubre de 2021

EL TEATRO PERUANO: LOS COMPOSITORES


José Benigno Ugarte (1858 - 1919)
"Sudamerica" 31 08 1918 - IIB
  
  La revista "Mundial" se publicó entre 1920 y 1931. En 1921, con motivo del centenario de la declaración de la independencia del Perú, publicó un número especial del que hemos extraído la siguientes líneas por considerarlas muy importantes para el estudio de los compositores que compusieron óperas y los números musicales de zarzuelas durante la primera centuria de nuestra vida republicana. Las fotos no pertenecen al artículo de "Mundial".

"Mundial" julio de 1921 - edición del Centenario


 El TEATRO PERUANO

Ángel Origgi Galli 

Los compositores:

La primera manifestación de la creación lírica en el Perú fue la del Maestro Carlos Enrique Pasta, viejo huésped de nuestro país. En setiembre de 1871, la Compañía de la Bulli Paoli estrenó la primera ópera escrita en el Perú que fue "La Fronda". En 1876, la soprano Bianca Montesini estrenó la primera ópera de tema nacional "Atahualpa", del mismo autor. Pasta escribió también las partituras de "El Loco de la guardilla", Rafael Sanzio" y "Pobre indio".

Carlo Enrico Pasta (1817 - 1875)
http://www.unanocheenlaopera.com/viewtopic.php?f=2&t=3873&p=719344

Muchos años después, otro Maestro italiano como el anterior, Napoleón Maffezzoli, radicado aquí, también, nos ha dado la ópera "Daniela", escrita en el Perú y estrenada en Lima por la Compañía Salvati con la soprano española Mercedes Llopart, como protagonista en 1918.

Napoleón Maffezzoli
"Mundial" Nº 49. 1º de abril de 1921

Y, por fin, José María Valle Riestra, nuestro primer músico, en 1920, nos da "Ollanta" ópera peruana de éxito ruidoso, estrenada por Bracale, con los artistas María Escobar, mejicana, Pasquini Fabbi y Stracciari.

Al Maestro Valle Riestra, le rodea la más unánime de las admiraciones en el Perú y su nueva ópera "Atahualpa" es una promesa.


José María ValleRiestra Corbacho (1859 - 1925)
https://www.geni.com/people

La música teatral tiene luego exponentes de un significado menos importante que el de la  ópera. En primer término anotamos a Reinaldo Rebagliati, el querido maestro italiano radicado en el Perú. Dejó el baile "Sal de Andalucía” y la zarzuela "La luna de Paita". José Cabral, fue autor de "Bodas de Artista" zarzuela  en dos actos; José Cadenas, escribió varias obras; Antonia Márquez, autora de la zarzuela “La Novia del Colegial". Luis Másferrer, escribió: "El Pañuelo de yerbas" y "A media Noche”. César Panizo es autor de varias partituras estrenadas, la primera: "Buenas noches caballeros; El doctor Pedro Revoredo es autor de las partituras de sus propias obras, entre ellas su “Gente alegre”; la señora Rávago de Salinas, distinguida profesora escribió la música de una obra de Moncloa. J. Ortiz de Zevallos (Odezeta) puso música a la zarzuela  “Lima” y otras. Emilio G. Amézaga, impuso su inspiración con la música de "La Esquina de Mercaderes". Ventura Morales, músico capaz y hábil director, entre muchas obras ha dejado la partitura de la Revista de Moncloa "Lima por dentro". Romualdo Alva es acaso, el más feliz de los compositores de música criolla de éxito en varias obras y señorita Carmela Gómez Carrillo hizo una interesante partitura para "Amor de Moda".

Antes de pasar a la nueva generación vamos a citar tres nombres. En primer lugar, el del doctor José Benigno Ugarte que laboró intensamente por nuestro desarrollo musical.

Mucha música dejó el 'inolvidable Avoquini” crítico y autor de obras didácticas musicales. Escribió las partituras de sus innumerables zarzuelas. Si como escritor su mejor libro es “juzgado de paz" como músico su mejor partitura teatral es la de la zarzuela "La Selva", libro del doctor Enrique Maravoto. Músico de amplia cultura este recuerdo tiene en nosotros, el calor de un homenaje.


José Benigno Ugarte (1858 - 1919)
"Sudamerica" 31 08 1918 - IIB


Viene en seguida el autor de "El Cóndor pasa" la más típica de nuestras partituras de zarzuela. Daniel Alomía Robles el único autor de nuestro folklore, que ha realizado una labor de recopilación asombrosa en todo el país no ha estrenado aún su ópera "Illa Cori"   Robles representa una gran obra patriótica, que no ha hallado en su patria aprecio digno.

Por fin, Reynaldo La Rosa, hijo de un recordado Director peruano, Timoteo La Rosa, surge como Maestro de la Compañía infantil peruana y acaba como autor popular en la criolla partitura de "Los niños faites" e inteligente compositor en la música de "Las Tapadas" y "El Último Inca”.

 Viene en seguida la generación última con el conocido Maestro Andrés Cordero y una pléyade de jóvenes entre los cuales lamentamos al malogrado Pedro E. López, fácil y airosa vena de zarzuelista que dejó su mejor huella en “Los mismos ojos" y "Manzelle Cocó". Román Ayllón de la Torre Ugarte, el más feliz de los compositores populares, autor de infinidad de zarzuelas, de interminable enumeración: casi no hay autor para el que no haya escrito. Es un caso de fecundidad. Héctor Rivera ha dejado en “las intrigas del Harem", una elegante partitura que le ha abierto todos los escenarios.

Y Alberto Ferreyros Kollmann feliz en su primer ensayo como Melecio Perret, de raza músicos y de escuela.

Antes de terminar, citamos el nombre de Rafael Palacios, una vez más. Aunque lejos su País, es en la música ligera el más feliz, hábil y más práctico de los compositores; sus cualidades de director de orquesta son únicas entre nosotros. Lo ha probado ampliamente en Lima no hace mucho, y lo probará siempre donde su esfuerzo y su carácter le lleven.

Un tributo honroso cierra estas líneas es por fuerza, a la memoria de José Bernardo Alcedo, el autor de nuestro Himno Nacional y junto a él a la memoria de Claudio Rebagliati que con amoroso empeño restaurara en toda su exactitud la vieja canción que surgió en medio de los fragores y de los entusiasmos del nacimiento de la Patria en 1821, y que Rosa Merino hiciera conocer en el Teatro en memorable fecha.

lunes, 4 de octubre de 2021

CANCIONEROS IMPRESOS EN LIMA: FINES DEL SIGLO XIX y COMIENZOS DEL SIGLO XX

 

"La Mistura" 1888 - BNP

Cuando aún no existía la tecnología para grabar música, las partituras musicales eran su único medio de difusión. El requisito indispensable era saber leer la partitura o al menos poder descifrarla, lo que limitaba su alcance. Para el gran público, se imprimían “cancioneros”, de diverso formato con la característica común de ofrecer en sus páginas una colección de canciones, de las que se publicaban las letras. La música había que conocerla escuchando interpretaciones en vivo y aprenderla de memoria.

      Las publicaciones dedicadas a difundir canciones (las letras de ellas) aparecieron en el Perú en la segunda mitad del siglo XIX. La ciudad de Arequipa, fue cuna de las más antiguas. En 1865, según señala Enrique Carrión Ordoñez (1995: 121),  apareció la primera edición de Mistura para el bello sexo. Repertorio de canciones y yaravíes cantables antiguos y modernos para recreo del bello sexo impreso en los talleres de Jacinto Ibáñez. Mistura para el bello sexo tuvo muchas ediciones y se hizo conocida en casi todo el Perú.

En Lima, al parecer, recién casi dos décadas después se imprimieron cancioneros. En la Biblioteca nacional del Perú he ubicado dos que podrían ser los más antiguos. Fueron publicados por Marco A. Gerona. El primero fue publicado en 1888 con el título  de La mistura: colección escogida de canciones populares en la Imprenta del Estado. Son treinta canciones las que aparecen en ese cancionero, algunas de ellas han llegado a formar parte del repertorio popular: 


      Debo señalar que en este cancionero se señala que se halla en venta El manojito de poesías líricas ("Valses, habaneras, Jotas, malagueñas, Nocturnos, etc. Y especialmente una colección de las mejores Zarzuelas del repertorio español") y Recopilación de Yaravíes ("Varios yaravíes en su original quechua") por lo que se puede deducir que antes de La Mistura de 1888 se imprimieron al menos esos dos.

    El segundo cancionero fue publicado en 1894 y se titula Recopilación de yaravíes. 2ª. ed. Lima, Imp. del Estado. La publicación de una segunda edición de una recopilación de yaravíes nos hace ver la importancia que éste género musical tenía entonces.

"La Mistura" 1894 - BNP

     Los yaravíes son los siguientes:

Yaravíes de origen quechua:

La Viuda

Ya que para mí no existes

La ausencia

Camaycuna

Desconsuelo

Tuya tuya

Canto de Ayacucho

MaytamRinqui

El Manchaypuito


     Otro cancionero existente en la Biblioteca Nacional del Perú es El Teatro que como se lee en la portada contiene las letras de los números musicales de las zarzuelas "El barquillero"; "Gigantes y cabezudos"; "La Alegría de la Huerta" y "Agua, aguardiente y azucarillos". Fue impreso en la imprenta  Ledesma situada en la calle Valladolid 85 Lima. 

El Teatro - c.1890 - BNP

    Novísima colección de yaravíes de Melgar y otros muchos autores, publicado en 1894 en la Imprenta de Ledesma, pertenece a la colección de Darío Mejía quien lo compartió gentilmente conmigo.

Yaravíes de Melgar y otros autores - 1898
Colección Darío Mejía


     Otro cancionero que he podido ubicar es el "Nuevo Cancionero Popular Nº 6", fechado en 1900 e impreso en la Librería Francesa Científica Galland E. Rosay que tenía su local en la calle del Palacio Nº 34 y 36.

"Nuevo Cancionero Popular" Nº 6 
Imagen: captura en Internet

      El indice de las canciones publicadas es el siguiente:

"Nuevo Cancionero Popular" Nº 6 - Índice
Imagen: captura en Internet

    Ahora voy a ocuparme de los primeros números de “El cancionero de Lima” considerado por todos los investigadores de la música criolla limeña como el más importante de los que han existido. Numerosos autores le han dedicado artículos y lo han citado en sus trabajos, entre ellos Gerard Borras, peruanista francés quién  en el año 2006 escribió El Cancionero de Lima, “semanario festivo popular” ou les limites du genre[1] y en el año 2009 publicó un libro sobre el vals y la canción criolla con el título original  de Chansonniers de Lima. Le vals et la chanson criolla (1900-1936)[2], que traducido al castellano vendría a ser: Cancioneros de Lima. El vals y la canción criolla (1900-1936). Una parte importante de ese trabajo está dedicada a la temática de los valses publicados  por  “El Cancionero de Lima”. Por su parte Fred Rhoner, quien posee ejemplares de los primeros números de este cancionero, en su Tesis doctoral "La Guardia Vieja: el vals criollo y la formación de la ciudadanía en las clases populares: estrategias de representación y de negociación en la consolidación del vals popular limeño (1885-1930)" señala: 

 “Entre todos los cancioneros publicados desde la última década del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, el más importante de ellos ha sido El cancionero de Lima” (Rhoner 2016: 52). 

    Igualmente Darío Mejía, José Félix García y otros coleccionista e investigadores lo han utilizado largamente para sus publicaciones en Internet.

     Con respecto a “El Cancionero de Lima”, resulta difícil establecer una fecha exacta para la publicación del primer número. Complica el panorama el hecho de que este cancionero tuvo varias “series” y durante algunas de ellas no fue muy constante en su aparición. En 1934, en varios periódicos limeños aparecieron notas felicitando a este cancionero por sus 50 años, lo que daba a entender que se inició en 1884. Sin embargo Darío Mejía, ha hecho notar, en un comentario a mi artículo “Pan Frío” y “El Cancionero de Lima” (puede leerse en este enlace: Pan frío y el cancionero de lima), que en el N° 313, de ese cancionero, se señala: “El cancionero de Lima fue fundado en el año 1879 y en él han colaborado siempre los mejores poetas festivos”. Quedemos con esa fecha.

"El Cancionero de Lima" Nº 313
Colección Darío Mejía

     He podido revisar imágenes digitalizadas de algunos números de la primera serie de la colección de Fred Rohner y las que Darío Mejía hace algún tiempo compartió conmigo. En la caratula del N° 8 se puede leer claramente “Lima - 1897” y se anuncian "nuevas zarzuelas y canciones". Otro dato es el nombre y la dirección la imprenta: “Imprenta Ledesma – Valladolid, 87” (segunda cuadra del actual jirón Callao). El N° 10 es del año 1897 y en él también se anuncian “nuevas canciones”. La dirección que aparece en la portada es la misma calle pero el número ha cambiado: ya no es Valladolid 87 sino Valladolid 85, misma dirección que aparece en el cancionero Teatro (ver líneas arriba).

"El Cancionero de Lima" Nº 8
Colección Fred Rohner

      El formato de estos primeros números está relacionado al llamado “folio”, formato de hoja de papel de 21.5 x 31.5 cm., que cortado en cuatro da la medida de los primeros números que es de 10.5 x 15.5 cm. aproximadamente y 32 páginas. La caratula está impresa en una hoja de papel de color que varía. En la caratula aparece el grabado de un personaje elegantemente vestido sentado en un sillón a cuyos pies reposa un maletín. El personaje sujeta en sus manos una hoja en la que se anuncia el contenido. Este grabado es similar a uno que apareció en El Correo del Perú, periódico ilustrado fundado en Lima en 1871, que en julio 1872 publicó un número especial dedicado a la Exposición Nacional de ese año.


“El Correo del Perú” 1872  

     Estos primeros números traen una treintena de canciones, número que varía según la extensión de los textos. Como puede observarse en el índice del N° 8 aparecen 30 canciones. Seis de estas canciones vienen a ser yaravíes y tristes, las otras son letras de números musicales de zarzuelas, valses y una marinera. Las canciones aparecen en esta primera serie sin mención de autor ni compositor. Algunas de estas canciones han llegado hasta nuestra época ya que fueron grabadas en discos, impresas en partituras o por transmisión oral.

"El Cancionero de Lima" Nº 8
Colección Fred Rohner

      Los siguientes cancioneros que he podido revisar son los números 10, 20, 21, 23 y 24 correspondientes a 1900. El N° 20 es singular ya que en su contenido se encuentran 16 yaravíes y 14 canciones:

Yaravíes

Canciones

Las Quejas

Las Aves

La Cruz del Valle

Habito el mundo

La Calandria

La Partida

El Pajarillo

El Corazón

Pagar un bien

Empieza el pecho a sufrir

El pañuelo blanco

Adiós vidita

El Dolor

La Palomita

Ojitos negros

Cantarcillo

El pensamiento

María

La Lira

Las botellas

El solitario

La nueva Aurora

Los dos besos

A orillas de una fuente

La hija del bosque

La tamalera

Las dos coronas  Cajamarquina

Los elegantes del día

La humilde chosa

 

 

        El N° 23 nos sorprende porque en él están insertos un yaraví y una catchua del compositor nacional Pedro Felipe Revoredo, que formaban parte de la Revista "La gente alegre" estrenada en el Teatro Olimpo en la noche del sábado 15 de diciembre de 1900: 

"El Cancionero de Lima" Nº 23
Colección Darío Mejía

"El Cancionero de Lima" Nº 23 p.1
Colección Darío Mejía


"El Cancionero de Lima" Nº 23 pp. 2,3
Colección Darío Mejía

El N° 27 es del año 1901 y se ha reducido el número de páginas a 26.

"El Cancionero de Lima" Nº 27 - 1901
Colección Darío Mejía


"El Cancionero de Lima" Nº 27 - índice
Colección Darío Mejía

La segunda serie se inicia en 1903. En el N° 1 de esa serie se puede ver que el diseño de la portada ha cambiado pero la dirección de la imprenta es la misma: Valladolid 85. El número de páginas se mantiene igual (26). Como en la serie anteriores no se indica ni autor ni género musical de las canciones de este número. Sin embargo podemos darnos cuenta que las canciones publicadas en este número pertenecen al repertorio de los cantares de la llamada “guardia vieja”:

"El Cancionero de Lima" Segunda serie Nº 1 - 1903
Colección Fred Rhoner

"El cancionero de Lima" publicó también algunos números extraordinarios como el Nº 7 que hace eco de dos acontecimientos ocurridos a inicios del mes de setiembre de 1911: La muerte del aviador Carlos Tenaud y el naufragio del barco chilleno "Tucapel" en Camaná. En la portada de ese número la imprenta Ledesma aparece con otra dirección: Zárate 471. 

"El Cancionero de Lima" Nº 7 Extraordinario
Imagen: captura en Internet

    En mi búsqueda de cancioneros he conseguido las portadas de algunos pero de los que no tengo mayor información:

"El Cancionero de Lima" Nº 129
Imagen: captura en Internet

"El Cancionero de Lima" Nº 129
Imagen: captura en Internet




"El Cancionero de Lima" Nº 146
Imagen: captura en Internet

La caratula del cancionero 181, a la que he tenido acceso  y que pienso pertenece a esta misma serie, es casi ilegible. 

"El Cancionero de Lima" Segunda serie Nº 181
Colección Fred Rohner

En la segunda página está señalado el número 181. Las páginas se han reducido a 16 y las canciones son las siguientes:



"El Cancionero de Lima" Segunda serie Nº 181 p. 2
Colección Fred Rhoner

        La copa del olvido es un tango del compositor argentino Enrique Delfino, nacido en Buenos Aires el 15 de noviembre de 1895. Sus primeras composiciones están fechadas en 1912. No se sabe el año en que compuso La copa del olvido.  

    Según Zanutelli El vals “La contrabandista” ya se cantaba en 1914 y fue publicado en el N° 187 (Zanutelli 1999: 57). Zanutelli cita así mismo los números 225, 227, en los que se había publicado el vals “Hortensia”, el número 235 que tenía la polka “Las mariposas” y número 301 el vals “La pescadora” (Id.: 57-59). 

     A partir del número 301 "El Cancionero de Lima" lleva el epígrafe de "Semanario Festivo popular" y desde el número 326 aproximadamente en la portada aparecieron ya no grabados sino fotos de los artistas de la época.  

"El Cancionero de Lima"  Nº 326
Colección Gérard Borras

    El análisis de esta serie y las posteriores queda pendiente y espero con este escrito incentivar a los investigadores y coleccionistas a hacer análisis más detallados de los cancioneros de la primera mitad del siglo XX y comienzos del siglo XX 

    

 

              


[1] Capítulo XX del libro electrónico  L'IMPRIMÉ ET SES POUVOIRS DANS LES LANGUES ROMANES Publication sur OpenEdition Books : 19 septembre 2016 disponible en : http://books.openedition.org/pur/39839

[2] La versión en español recién apareció el año 2012 con el título de Lima, el vals y la canción criolla (1900-1936).